Thursday, September 18, 2008

La Pena de Muerte en México

"Miedo" es la palabra más usada en México últimamente.



Tenemos miedo a los narcotraficantes, que andan sueltos con todo el descaro del mundo, que todos saben quienes son, dónde viven, qué hacen... menos las autoridades.



Tenemos miedo a despertar y encontrarnos otro aumento a la gasolina, en un país donde la política económica está en manos de alguien que sabrá mucho de macroeconomía, pero no tiene la menor idea de lo que se siente cuando no completas ni para las tortillas.



Tenemos miedo de la desaceleración económica en Estados Unidos, porque, aunque nos duela, sí somos el patio trasero de Norteamérica.



Como quiera, la economía siempre nos ha traído preocupados. El narcotráfico es cosa de todos los días... Lo que realmente tiene a la gente espantada son los secuestradores, los asaltantes y todos esos maleantes que nos apresaron en nuestras propias casas.



¿Por qué poner rejas en nuestras casas y dejarle la calle a esos patanes? ¡Ellos son quienes deben estar presos!



Aunque apresar a los delincuentes no es algo que sirva de nada. Las cárceles están llenas, y los presos allí refinan sus artimañas. Los que eran ladronzuelos salen secuestradores. No seamos ingenuos, las cárceles benefician a esa bola de subhumanos. Se les dictan sentencias de 50 años, pero a los 18 meses ya están en la calle"por buen comportamiento"... leyes inútiles emanadas de legisladores estúpidos.



Los impuestos que no se convierten en dietas para una bola de vivales de cuello blanco van a dar a las cárceles, donde mi dinero alimenta al criminal que me lo robó primero. Allí al ladronzuelo ya lo convertimos en parásito.



Entonces, el ladrón ya aprendió lo que es vivir sin trabajar, allí aprendió a organizarse para delinquir, ya formó bandas y ya elaboró planes. Cuando obtiene su liberación, el ladronzuelo ya es lider de una banda de cobardes sin alma y con licenciatura en delito. Que ven a la gente como moneda de cambio y que no tienen miedo a nada, porque ya están perfectamente protegidos. Si vuelven a caer presos pronto los liberarán y volverán a lo mismo; por mientras, que sus lugartenientes continúen secuestrando, mutilando y matando, al fin que vivimos en el País del "No Pasa Nada".



Sí, yo soy muy católico, creo en la Iglesia y sé que hay un Dios. Comprendo la dignidad de la persona humana, entiendo el mensaje de paz que nos trajo Cristo, y estoy tan convencido de todo esto que no tengo dudas en lo que voy a decir:



Ya es tiempo de que se instaure la pena de muerte en México.



La Iglesia católica defiende el derecho a la vida que tenemos todos, claro. Pero también defiende el derecho al bien común, y reconoce la legítima defensa, tanto de las personas como del Estado. No lo digo nomás por que sí, el Catecismo de la Iglesia Católica, dice, textualmente:




2266 La preservación del bien común de la sociedad exige colocar al agresor en estado de no poder causar perjuicio. Por este motivo la enseñanza tradicional de la Iglesia ha reconocido el justo fundamento del derecho y deber de la legítima autoridad pública para aplicar penas proporcionadas a la gravedad del delito, sin excluir, en casos de extrema gravedad, el recurso a la pena de muerte. Por motivos análogos quienes poseen la autoridad tienen el derecho de rechazar por medio de las armas a los agresores de la sociedad que tienen a su cargo.

http://www.vatican.va/archive/catechism_sp/p3s2c2a5_sp.html




Yo me pregunto: ¿No es esta situación de extrema gravedad? Pregúntenle a aquellos que han tenido que ir a reconocer el cuerpo de algún hijo, mutilado, descompuesto y encajuelado.



¿La cárcel rehabilita a los delincuentes? Yo no conozco un solo caso documentado de ladrones, asaltantes, secuestradores, narcotraficantes que se hayan "reinsertado a la sociedad" tras un cumplir una condena, y no vuelvan a delinquir.



Por eso yo estoy convencido de que la pena de muerte debe ser aplicada en México, a secuestradores, violadores, asesinos, a policías corruptos, abogados que se dedican a defender criminales sabiendo de su culpabilidad, a políticos que usan su fuero o su poder para cometer estos atropellos. La pena de muerte debe ser aplicada para todos aquellos que representan un serio peligro para el bien común y que sabemos que nunca se reformarán. Lo digo de cara a Dios y sin faltar en lo absoluto a mi religión.

2 comments:

Unknown said...

Bro, desafortunadamente no puedo ni quiero estar de acuerdo contigo, la pena de muerte desde mi punto de vista es un homicidio, ¿quién decide si las penas son proporcionales a la gravedad del delito?, no creo que asesinar al asesino sea el camino adecuado, me parece que hay muchas otras cosas por intentar antes de adoptar medidas tan radicales.

Chano Piñeiro said...

Dejando aparte disquisiciones sobre la pena de muerte que nos extenderían muchísimo en el discurso, no puedo menos que envidiar el valor que supone escribir así de claro sobre casos y cosas que, en México, se tornan en riesgo vital. ¡Mi sincera admiración!